BAAF – Badalona Asociación Afectadas de Fibromialgia

Asociación dedicada a enfermos de fibromialgia y fatiga crónica

¿Es posible conseguir el reconocimiento de una incapacidad permanente por fibromialgia?

En este artículo analizamos si se puede conseguir de la Seguridad Social una incapacidad permanente derivada de que el trabajador padezca fibromialgia.

En primer lugar hay que mencionar que el Instituto Nacional de la Seguridad Social suele denegar este tipo de solicitudes, por lo que en muchos casos es necesario interponer la preceptiva demanda judicial para que se pronuncien los Tribunales sobre el reconocimiento o no de la incapacidad. Este breve estudio debe partir del concepto de incapacidad permanente. En su modalidad contributiva, es la situación del trabajador que presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas y que disminuyen o anulan su capacidad laboral. La incapacidad permanente habrá de derivarse de la situación de incapacidad temporal, salvo que afecte a personas que carezcan de protección en cuanto a dicha incapacidad temporal (por estar en una situación asimilada al alta o acceso a una incapacidad permanente desde una situación de no alta artículo 136 de la LGSS).

En segundo lugar, la Fibromialgia es una enfermedad compleja y crónica (sin curación posible) que produce múltiples síntomas en las personas que los padecen, entre los que se encuentran: dolor cervical y lumbar, rigidez en las articulaciones de forma generalizada, mareos, intolerancia al ruido y al estrés, nulo o escaso descanso nocturno, decaimiento físico, cefaleas etc.

Junto a estos síntomas, se incluye generalmente una sintomatología psiquiátrica de difícil curación, puesto que camina asociada al resto de padecimientos, los cuales son permanentes, a lo que deben añadirse también los efectos secundarios que provocan algunos fármacos con los que se intentan aliviar, en la medida de lo posible, los padecimientos de estos enfermos.

Desde el punto de vista jurídico, la Jurisprudencia tiene señalada la necesidad de subsumir dicho cuadro patológico en el marco fijado por el artículo 134 de la Ley General de Seguridad Social, es decir, que es requisito imprescindible para apreciar una incapacidad laboral permanente que las dolencias padecidas por el solicitante se transformen en limitaciones funcionales, las cuales deben ponerse en contraposición con concreta profesión habitual de quien los padece.

Pero, para valorar el estado del trabajador y su incardinación en una incapacidad permanente absoluta debe ponderarse si existe una real y razonable capacidad de trabajo. Así, nuestra Jurisprudencia viene afirmando que se encuentra incapacitado permanentemente de manera absoluta aquel que sufre “lesiones y reducciones funcionales graves que sólo consientan trabajos y quehaceres livianos y sedentarios”. Cuando a menudo se apela a la existencia de una capacidad laboral, aunque sea liviana, para denegar la incapacidad permanente absoluta, debe tenerse en cuenta que no es de recibo exigir al trabajador que asuma un riesgo cierto e irrazonable en la realización de un quehacer asalariado.

En este sentido, ya se estableció por el Tribunal Supremo en su sentencia de 3-2-1986, que el trabajo, “por liviano que sea, incluso el sedentario, sólo puede realizarse mediante la asistencia diaria al lugar de empleo, permanencia en él durante toda la jornada, estar en condiciones de consumar una tarea, siquiera sea leve, que ha de demandar un cierto grado de atención, una relación con otras personas y una moderada actividad física; sin que sea pensable que en el amplio campo de las actividades laborales exista alguna en la que no sean exigibles esos mínimos de atención, dedicación y diligencia que son indispensables en el más simple de los oficios y en la última de las categorías profesionales salvo que se dé un verdadero afán de sacrificio por parte del trabajador y un grado intenso de tolerancia en el empresario, pues de no coincidir ambos, no cabe mantener como relaciones laborales normales aquellas en las que se ofrezcan tales carencias.”

También debe tenerse en cuenta que cualquier quehacer laboral exige unos mínimos de “profesionalidad, rendimiento y eficacia”, de modo que el trabajador sea rentable al empresario. Afectando la Fibromialgia tanto a las facultades físicas como a las psíquicas, ello compromete gravemente la capacidad de realización de cualquier cometido, aunque el mismo sea sedentario y no requiera un exceso de atención o concentración. Se reconoce ya por algunos tribunales que el tratamiento con antidepresivos y ansiolíticosque deben seguir los afectados supone una inhabilidad para realizar cualquier profesión u oficio. Entre otras, pueden citarse las siguientes Sentencias: STS 17-06-1986 (RA 367), 23-12-1986, 23 de Febrero de 1990, STC del TSJ de Madrid, Sala de lo Social, Sección 3ª, Sentencia de 30 Jun. 2005 (rec. 2273/2005) entre otras.

Resulta también importante, desde el punto de vista jurídico, la relevancia que otorgan los tribunales al grado de Fibromialgia que se padezca. Actualmente, se ha reconocido el grado de fibromialgia “severa” a enfermos que tenían reconocidos 16 de los 18 puntos dolorosos (STC del TSJ de Madrid, Sala de lo Social, Sección 3ª, Sentencia de 6 Mar. 2006, (rec. 5258/2005).

En muchas ocasiones van unidas la Fibromialgia y la Fatiga crónica, resultando ambas patologías en cierto modo “complementarias” en lo que efectos invalidantes se refiere, caracterizándose una de ellas por el cansancio generalizado y la otra por la tensión del dolor muscular, pero siendo ambos padecimientos definitivos y sin curación, pudiéndose ofrecer únicamente a quienes la padecen tratamientos paliativos que, hasta el momento, han demostrado tener una escasa eficacia. Esta realidad también está presente en la concepción que los tribunales tienen de la Fibromialgia, refiriéndose a dicha “unión” numerosas sentencias.

Por regla general no basta con la existencia de un diagnostico de Fibromialgia para el reconocimiento de una incapacidad permanente, sino que lo determinante es la repercusión funcional en cada caso concreto, ya que puede oscilar entre resultar irrelevante y carecer de trascendencia funcional, a imposibilitar a quien la padece para realizar cualquier actividad por liviana que esta sea, de tal manera que solamente se la considera como enfermedad incapacitante en los casos más graves.

En este sentido, la sentencia del Tribunal Superior de Cantabria de 31 de julio de 2007, concede una incapacidad permanente y define a la fibromialgia como“una enfermedad crónica y compleja, caracterizada por cursar con dolor generalizado y fatiga permanente entre otros síntomas, que se presenta con distintas intensidades en las personas que la sufren, aceptándose como criterios diagnósticos (criterios de clasificación de la American College of Rheumatology 1990:

 – Una historia de dolor generalizado en el lado derecho e izquierdo del cuerpo, por encima y debajo de la cintura (cuatro cuadrantes corporales); además de existir dolor en el esqueleto axial con una de las cuatro posibilidades ( raquis cervical, dorsal, región lumbar, pared torácica anterior).

– Dolor a la presión digital en, al menos, 11 de los 18 puntos elegidos, los llamados ” tender points”, que corresponden a las áreas más sensibles del organismo.”

En este caso concede la incapacidad permanente al entender que “Se trata, en definitiva, de un cuadro doloroso severo que, desde luego no afecta a sus facultades intelectuales superiores aunque pueda acarrearle problemas de concentración, pero ciertamente ha de entorpecer y es incompatible con la realización de las tareas habituales de una manipuladora de pescado en una industria conservera, cuyas tareas ciertamente exigen un esfuerzo físico continuado y bipedestación prolongada para el manejo y colocación de las latas de conserva en cajas, moviendo éstas y preparándolas para los pedidos, labores que ha de realizar manteniendo el tronco en posturas de semiflexión y con movimientos continuados que inciden de modo intenso tanto sobre los hombros como sobre las extremidades inferiores, con una sobrecarga constante de las rodillas, y, tales tareas no solo resultan inadecuados para la sensación de dolor generalizado que la demandante acusa y con la clínica de la cadera y la lesión escápulo-humeral, cuyo balance articular se encuentra limitado en los últimos grados. También se ha resaltar, puesto que se ha de considerar la suma de los efectos de todas y cada una de las dolencias sobre la capacidad residual de trabajo del trabajador enfermo para llegar a la justa calificación jurídica del grado de incapacidad laboral en que la invalidez sufrida se encuentra” ( SSTS de 17 de diciembre de 1976, 26 de octubre de 1981 y 26 de febrero de 1987 ), que aquel informe pone de relieve la circunstancia de que la demandante sufre un proceso degenerativo articular, diagnosticado como gonartrosis, con pinzamiento bicompartimental leve bilateral, y consta igualmente el grado de afectación vital que la patología dolorosa acarrea a la recurrente, pues a la misma se asocia un trastorno adaptativo mixto, a tratamiento psicoterapéutico desde el mes de abril de 2005, que cursa con clínica de astenia, ideación rumiativa, insomnio… con predominio de síntomas depresivos e ideación autolítica no planificada, lo que sin duda también ha de repercutir en la capacidad funcional de la actora, configurando un cuadro que, en su conjunto, imposibilita a quien lo padece para realizar una actividad exigente como la descrita, teniendo en cuenta que la misma se desarrolla en un ambiente de frío y humedad relativa. Todo lo cual, como es de ver, ha de encuadrarse en el concepto de Incapacidad Permanente Total para su profesión habitual, que como grado de inhabilitación define el precepto que se menciona como infringido, normativa ésta que la doctrina jurisprudencial viene interpretando en el sentido de que la subsistencia de aptitud laboral para su profesión habitual, no puede definirse por la mera posibilidad de su ejercicio esporádico de determinadas tareas o labores, sino por la de llevarlas a cabo con la necesaria profesionalidad, y conforme a las exigencias mínimas de continuidad, asiduidad, rendimiento, dedicación y eficacia, requerimientos que, atendiendo a las circunstancias psico-físicas concurrentes, la demandante no se encuentra en condiciones de satisfacer y, por ello, el estado de la trabajadora conforme queda descrito determina la calificación pretendida.”

Por su parte, la sentencia de 2 de junio de 2005 del Juzgado de lo Social de Ciudad Real reconoce la incapacidad por fibromialgia puesto que “Se constata en los informes aportados, unos emitidos a instancia de parte y ratificados en el acto del juicio, y otros los elaborados por los facultativos de la sanidad pública, en concreto el informe clínico del Servicio de Reumatología del Complejo Hospitalario de Ciudad Real de agosto de 2004, como la Fibromialgia que padece el demandante es severa, al ser crónica, generalizada y progresivamente invalidantes, aconsejándose evitar esfuerzos, fatiga, y ejercicios. Tales patologías suponen en la actualidad, sin perjuicio de su futura evolución, un impedimento muy importante para la realización de cualquier actividad laboral, al pautarse como tratamiento las recomendaciones antes consignadas.”.

Por tanto, a la hora de acometer la solicitud de una incapacidad permanente por fibromialgia ante los tribunales, es sumamente importante contar con uninforme pericial que relate el grado de fibromialgia que padece el trabajador, así como el resto de enfermedades que lleva aparejada, y concretarlos específicamente con el trabajo realizado por el trabajador hasta el momento de solicitar una incapacidad permanente total, o su nula capacidad laboral para todo tipo de trabajo para la permanente absoluta.

Lo hasta aquí mencionado puede resumirse en una conclusión esperanzadora. Aunque no es fácil la obtención de una incapacidad permanente por Fibromialgia, cada vez hay más tribunales que entienden que las limitaciones físicas y psíquicas que la enfermedad produce, conllevan necesariamente dicho reconocimiento incapacitante, lo que abre una puerta al optimismo, teniendo que analizarse caso por caso las posibilidades de reconocimiento de la incapacidad, así como su grado.

Departamento Jurídico Diké Abogados.

www.dikeabogados.es

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2 pensamientos en “¿Es posible conseguir el reconocimiento de una incapacidad permanente por fibromialgia?

  1. SANDRAGERONIMO en dijo:

    tengo asma fibromialgia artrosis y varios daños en rodillas y tobillo por rutura ymeniscopatia y fractura avulsiva del calcaneo y columna y manos por siquiatria trastorno severo no reárable apnea de sueño y cansancio cronico cree ud que pueda obtener el reconocimiento pensional

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